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Canción del elegido
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Siempre que se hace una historia se habla de un viejo, de un niño o de se sí, pero mi historia es difícil: no voy a hablarles de un hombre común. Haré la historia de un ser de otro mundo, de un animal de galaxia. Es una historia que tiene que ver con el curso de la Vía Láctea. Es una historia enterrada. Es sobre un ser de la nada. Nació de una tormenta en el sol de una noche, el penúltimo mes. Fue de planeta en planeta buscando agua potable, quizás buscando la vida o buscando la muerte eso nunca se sabe. Quizás buscando siluetas o algo semejante que fuera adorable, o por lo menos querible, besable, amable. El descubrió que las minas del rey Salomón se hallaban en el cielo y no en el África ardiente, como pensaba la gente. Pero las piedras son frías y le interesaban calor y alegrías. Las joyas no tenían alma, sólo eran espejos, colores brillantes. y al fin bajo hacia la guerra
¡perdón! quise decir a la tierra. Supo la historia de un golpe, sintió en su cabeza cristales molidos y comprendió que la guerra era la paz del futuro: lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida. La última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento y desnudo: iba matando canallas con su cañón de futuro.
(1969)
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La familia, la propiedad privada y el amor
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Esta canción está dedicada a Abel Santamaría, segundo al mando durante el asalto al cuartel Moncada en Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953. Abel murió asesinado por los esbirros de la tiranía de Batista después de esta acción. Su hermana, Haydée, fundó la Casa de las Américas en 1959.
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El derrumbe de un sueño algo hallado pasando resultabas ser tú. Una esponja sin dueño un silbido buscando resultaba ser yo Cuando se hallan dos balas sobre un campo de guerra algo debe ocurrir que prediga el amor de cabeza hacia el suelo una nube vendrá o estampidas de tiempo los ojos tendrán. Fue preciso algo siempre y no fue porque tú tenías lazos blancos en la piel tú, tenías precio puesto desde ayer tú, valías cuatro cuños de la ley tú sentada sobre el miedo de correr Una buena muchacha de casa decente no puede salir que diría la gente el domingo en la misa si saben de ti que dirían los amigo los viejos vecinos que vienen aquí Qué dirían las ventanas, tu madre y su hermana y todos los siglos de colonialismo español que no en balde te han hecho cobarde qué diría Dios sin amas sin la Iglesia y sin la ley Dios, a quien ya te entregaste en comunión Dios, que hace eternas las almas de los niños que destrozarán las bombas y el napalm El derrumbe de un sueño algo hallado pasando resultaba ser yo Una esponja sin dueño un silbido buscando resultabas ser tú Busca amor con anillos y papeles firmados y cuando dejes de amar ten presentes los hijos no dejes tu esposo ni una buena casa y si no se resisten serruchen los bienes que tienes derecho también porque tú tenías lazos blancos en la piel tú, tenías precio puesto desde ayer tú, valías cuatro cuños de la ley tú sentada sobre el miedo de correr
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Ojalá
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Cuenta Silvio: «Ojalá yo la compuse a una mujer que fue, podríamos decir, mi primer amor. Fue un amor que tuve cuando estuve en el ejército, haciendo mi servicio militar. La conocí cuando tenía 18 años, fue mi primer amor importante en el sentido de que fue el primer amor que me enseñó cosas. Era una muchacha mucho más evolucionada que yo, mucho más inteligente, más culta. Me enseñó, por ejemplo, a César Vallejo. Después nos tuvimos que separar, estaba estudiando medicina y en fin, no le cuadró. No sé por qué estudió medicina, cosa loca de ella, en realidad siempre fue de letras. Después estudió letras, se fue a su pueblo Camagüey, a estudiar eso y yo me quedé solo aquí en la La Habana, totalmente desolado. Pasaron los años y el recuerdo de aquel amor tan bonito, tan productivo, tan útil (ojo, no confundir con utilitario), enriquecedor, de aporte a uno... pues, estaba obsesionado yo con esa idea. Y porque fue un amor frustrado, tronchado por las circunstancias, por la vida, no fue una cosa que se agotara, pues se me quedó un poco como un fantasma y por eso compuse esta canción en un momento quizás de delirio, de arrebato, de sentimiento un poco desmesurado: ojalá esto, ojalá lo otro...»
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Ojalá que las hojas no te toque el cuerpo cuando caigan para que no las puedas convertir en cristal. Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo. Ojalá que la luna pueda salir sin ti. Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Ojalá se te acabé la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora, un disparo de nieve. Ojalá por lo menos que me lleve la muerte, para no verte tanto, para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones: ojalá que no pueda tocarte ni en canciones Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda. Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz. Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado. Ojalá que el deseo se vaya tras de ti, a tu viejo gobierno de difuntos y flores.
(1969)
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La era está pariendo un corazón
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Le he preguntado a mi sombra a ver como ando para reírme, mientras el llanto, con voz de templo, rompe en la sala regando el tiempo. Mi sombra dice que reírse es ver los llantos como mi llanto, y me he callado, desesperado y escucho entonces: la tierra llora. La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor y hay que acudir corriendo pues se cae el porvenir en cualquier selva del mundo, en cualquier calle. Debo dejar la casa y el sillón, la madre vive hasta que muere el sol, y hay que quemar el cielo si es preciso por vivir, por cualquier hombre del mundo, por cualquier casa.
(1968)
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Resumen de noticias
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He estado al alcance de todos los bolsillos porque no cuesta nada mirarse para adentro. He estado al alcance de todas la manos que han querido tocar mi mano amigamente. Pero, pobre de mi, no he estado con los presos de su propia cabeza acomodada, no he estado en los que ríen con solo media risa, los delimitadores de las primaveras. No he estado en los archivos ni en las papelerías y se me archiva en copias y no en originales. No he estado en los mercados grandes de la palabra, pero he dicho lo mío a tiempo y sonriente. No he estado enumerando las manchas en el sol pues sé que en una sola mancha cabe el mundo. He procurado ser un gran mortificado para, si mortifico, no vayan a acusarme. Aunque se dice que me sobran enemigos, todo el mundo me escucha bien quedo cuando canto. Yo he preferido hablar de cosas imposibles porque de lo posible se sabe demasiado. He preferido el polvo así, sencillamente, pues la palabra amor aún me suena hueco. He preferido un golpe así, de vez en cuando, porque la inmunidad me carcome los huesos. Agradezco la participación de todos los que colaboraron en esta melodía. Se debe subrayar la importante tarea de los perseguidores de cualquier nacimiento. Si alguien que me escucha se viera retratado, sépase que se hace con ese destino. Cualquier reclamación que sea sin membrete. Buenas noches, amigos y enemigos.
(1970)
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Debo partirme en dos
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No se crean que es majadería. Que nadie se levante aunque me ría. Hace rato que vengo lidiando con gente que dice que yo canto cosas indecentes. Te quiero, mi amor, no me dejes solo. No puedo estar sin ti mira que yo lloro. ¿No ven?, ya soy decente: me fue fácil. Que el público se agrupe y que me aclame. Que se acerquen los niños, los amantes del ritmo. Que se queden sentados los intelectuales. Debo partirme en dos. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá y sólo quiero decir, sólo quiero cantar y no importa la suerte que pueda correr una canción. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá y sólo quiero decir, sólo quiero cantar, y no importa que luego me suspendan la función. Yo también canté en tonos menores. Yo también padecí de esos dolores. Yo también parecía cantar como un santo. Yo también repetí en millones de cantos: Te quiero, mi amor, no me dejes solo. No puedo estar sin ti mira que yo lloro. Pero me fui enredando en más asuntos y aparecieron cosas de este mundo: «Fusil contra fusil», «La canción de la Trova»; y «la era pariendo» se puso de moda. Debo partirme en dos. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá y sólo quiero decir, sólo quiero cantar y no importa la suerte que pueda correr una canción. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá y sólo quiero decir, sólo quiero cantar, y no importa que luego me suspendan la función. Yo quería cantar encapuchado y después confundirme a vuestro lado aunque así no tuviera amigos y citas y algún que otro favor de una chica bonita. Te quiero, mi amor, no me dejes solo. No puedo estar sin ti mira que yo lloro. No voy a repetir ese estribillo. Algunos ojos miran con mal brillo y estoy temiendo ahora no ser interpretado: casi siempre sucede que se piensa algo malo. Debo partirme en dos. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá y sólo quiero decir, sólo quiero cantar y no importa la suerte que pueda correr una canción. Unos dicen que aquí, otros dicen que allá y sólo quiero decir, sólo quiero cantar, y no importa que luego me suspendan la función.
(1969)
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Oleo de mujer con sombrero
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Una mujer se ha perdido conocer el delirio y el polvo, se ha perdido esta bella locura, su breve cintura debajo de mí. Se ha perdido mi forma de amar, se ha perdido mi huella en su mar. Veo una luz que vacila y promete dejarnos a oscuras. Veo un perro ladrando a la luna con otra figura que recuerda a mí. Veo más: veo que no me halló. Veo más: veo que se perdió. Una mujer innombrable huye como una gaviota y yo rápido seco mis botas, blasfemo una nota y apago el reloj. Que me tenga cuidado el amor, que le puedo cantar su canción. La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar. Una mujer con sombrero, como un cuadro del viejo Chagall, corrompiéndome al centro del miedo y yo, que no soy bueno, me puse a llorar. Pero entonces lloraba por mí, y ahora lloro por verla morir.
(1970)
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Aunque no esté de moda
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Hoy de mi hacia ti, hoy de ti hacia mi quiero hacerte un regalo viejo. Desempolvemos algo las pasiones lejanas algo de aquellos sueños en ventanas. Vivamos de corrido, sin hacer poesía, aprendamos palabras de la vida. Desnudémonos pues como viejos amantes que lo mismo de siempre nos quede delante. Desnudémonos pues como viejos amantes que se apague la luz y que el sol se levante. Te quiero salvar de tu desnudez en pleno centro de la soledad. Me quiero salvar haciendo revolución desde tu cuerpo de cristal. Algo nos está pasando, ayer te leí una mano y cada dibujo al verme me interrogó. Algo no está pasando, ayer apreté el interruptor de encender la luz y encendí el sol. Hoy de ti hacia mi, hoy de mi hacia ti vamos a hablar en voz muy baja. Dime lo que te pasa, déjame levantarte, déjame darte un beso y curarte. Vivamos de corrido, sin hacer poesía, aunque no esté de moda en estos días. Aunque no esté de moda te pido una mano, mis entrañas no entienden de estética y cambio. Aunque no esté de moda repite conmigo: quiero amor, quiero amor, quiero amor compartido. Te quiero salvar de tu desnudez en pleno centro de la soledad. Me quiero salvar haciendo revolución desde tu cuerpo por variar. Algo nos está pasando, un ruido como de pasos viene en la oscuridad y se vuelve a ir. Algo nos está pasando, desde que la gente está empeñada en quererse amar y en poder vivir.
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Que se puede hacer con el amor
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Qué se puede hace con el amor qué se puede hacer si es cosa de él que se puede hacer si siempre el cariño no sale tan bien La Habana, día de un año, en la esquina está esperando casi una niña por la cintura acorta las faldas que ya eran cortas para sus padres espera a un muchacho de secundaria en casa no dejan que vea a nadie y así dan cuenta de un buen amor España, día de un año, en mañana de domingo tras los sermones en el fondo de la iglesia tras escuchar lo que es el pecado los dos amantes se echan a un lado y sólo siguen sus corazones y así dan cuenta de un buen amor El mundo, día de un año, cuantos amantes se dan la mano sin ver distancias ni cercas, ni mares, ni largos años frente a los prejuicios se ven hermosos y dicen que al fin nunca llegan tarde para que un amor los haga dichosos y así dan cuenta de un buen amor.
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Al final de este viaje en la vida
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Al final de este viaje en la vida quedarán nuestros cuerpos hinchados de ir a la muerte, al odio, al borde del mar. Al final de este viaje en la vida quedará nuestro rastro invitando a vivir. Por lo menos por eso es que estoy aquí. Somos prehistoria que tendrá el futuro, somos los anales remotos del hombre. Estos años son el pasado del cielo; estos años son cierta agilidad con que el sol se dibuja en el porvenir, son la verdad o el fin, son Dios. Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz. Al final de este viaje en la vida quedará una cura de tiempo y amor, una gasa que envuelva un viejo dolor. Al final de este viaje en la vida quedarán nuestros cuerpos tendidos al sol como sábanas blancas después del amor. Al final del viaje está el horizonte, al final del viaje partiremos de nuevo, al final del viaje comienza el camino, otro buen camino que seguir descalzos contando la arena. Al final del viaje estamos tu y yo intactos. Quedamos los que puedan sonreír en medio de la muerte, en plena luz.
(1970)
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Al final de este viaje ?
1978
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